lunes, 30 de agosto de 2010
Marqués de Sade.
Intentar justificar las acciones narradas en las historias del Marqués de Sade hace vacilar hasta al más ofendido de los lectores; incluso inspirarlos. Su imaginación describía una sociedad moralmente corrompida y su obra reflejaba la Francia oscura de una Europa llena de luz. Creó personajes que dieron a conocer lo que pensaba y contextos que narraban lo que vivía. De ser capitán del ejército del rey pasó a ser un simple mendigo; de conde y con ideas de libertad a un loco dentro de un manicomio donde finalmente moriría solo y enfermo. A casi 200 años de su muerte, ahora más que nunca, su literatura está vigente. Se hacen representaciones teatrales, adaptaciones para el cine y sus libros se venden como verdaderas joyas de la literatura clásica, que tanto por eruditos como psicoanalistas coleccionan y analizan.
Aquí en Monterrey, en el marco del Festival de teatro Nuevo León, llevado a cabo del cuatro al catorce de agosto, Justine y Juliette, adaptación de dos obras homónimas de este autor y dirigida por Rodrigo Carrillo Tripp, fue una de las primeras en presentarse. Exhibida en la sala experimental del Teatro de la ciudad (Matamoros 732, esquina con Zuazua), fue la única de las 22 exhibiciones para este festival a la que se le dieron dos fechas (viernes 6 y sábado 7). La puesta en escena cuenta la historia dos hermanas y el conde de Lorsagne (interpretado por el mismo director) quienes se encuentran después de tomar caminos separados conforme a sus inclinaciones (Justine a la virtud y Juliette al vicio). Esta obra veracruzana crea un ambiente que atrapa, durante los 60 minutos que dura la función, al espectador por su música en vivo, vestuario de la Francia del siglo XVIII y el contenido explicito de los temas como el libertinaje, la parafília, la virginidad, el abuso sexual y claro, los desnudos de las actrices. Aquellos que no sabían del Marqués de Sade, o que no estaban familiarizados con sus obras, salieron con espanto y una honda reflexión del teatro, ya que además del sexo, se tocaron puntos muy simples y concretos criticando la moral humana, la religión y de lo que uno es capaz de hacer para satisfacer sus propios caprichos. Los que conocen y han leído algunos otros títulos de este autor, se hicieron a la idea de qué verían tratándose de una obra de teatro, aunque no faltó el que salió esperando pornografía en vivo.
Aquellos que conocen la obra del Marqués, y después de semejante representación, probablemente volverán a leer estos textos y ver de qué se perdieron; los que no, tendrán la inquietud de conocer su trabajo y puede que consigan uno de sus libros. Para aquellos que se atreverán a leerlo por primera vez, daré a conocer brevemente su historia para así comprender (más no justificar) sus acciones y pensamientos; aquellos que ya sabían de él, pero no lo bajan de un escritor pornográfico, se darán cuenta que su historia no difiere mucho a la nuestra. Leer al Marqués de Sade requiere, además de imaginación, estar abiertos a ideas que requieren de un amplio criterio de lo que es la sexualidad, la moral, el amor de uno como ser humano. Nos daremos cuenta que después de 195 años, seguimos siendo los mismos pero con cosas nuevas.
Donatien Alphonse François, mejor conocido con su firma, Marqués de Sade, creció y se desarrolló en una Francia muy turbia. En 1740, año en que él nació (dos de junio), se inició la guerra de sucesión de Austria, prolongada después por la guerra de los siete años donde Inglaterra le ganó a Francia haciendo que se firmara el Tratado de París (1763), perdiendo así parte de su imperio colonial. Él pertenecía, por sus orígenes, a la aristocracia que declinaba, pero también tenía ideas de libertad y disolución de los poderes políticos y religiosos que la revolución reclamaba. La mayor parte de su vida fue en la primera mitad del siglo XVIII conocido como el siglo de las luces donde en Europa triunfó la literatura y el sensualismo en la filosofía. En este tiempo Francia atravesaba por un momento de déficit económico causado por la guerra de independencia estadounidense donde participó, el rey no podía suprimir los privilegios de la nobleza ni darle principio al libre cambio comercial porque eso pondría en riesgo sus monopolios, se querían abolir las barreras aduaneras por parte de comerciantes e industriales a causa de un incremento en la población y reducción en la producción de mercancías, el hambre se hizo más terrible que la peste y el encarecimiento de los productos hizo que bajara el poder adquisitivo incluso para lo básico; entre otras cosas. Las masas, después de sufrir de este tipo de atropellos, se levantaron contra el autoritarismo monárquico, creando así en 1789 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Los revolucionarios jacobinos llegaron a Francia liderados por Roberspierre, quien después muere en el patíbulo, haciendo ejecuciones a los reyes y miles de clérigos y aristócratas, dejando que la burguesía moderada recuperara el control y ya cualquier levantamiento por parte del pueblo empobrecido fuera aplastado. Napoleón llegó al poder para cubrir las guerras exteriores quien más tarde, con la ayuda del gobierno y un posterior golpe de estado, fue nombrado emperador. El invierno ruso, los guerrilleros españoles y la alianza de Prusia y Austria acabaron con las pretensiones expansionistas de Napoleón dejando que invadieran Francia y haciendo que este cediera su poder a Luis XVIII. En este mismo año, 1814, Sade muere en el manicomio de Charenton a los 74 años.
Él alguna vez escribió que su infancia lo volvió “tiránico, travieso e irascible”; le parecía que todo tenía que ceder antes su voluntad, que el mundo entero tenía que satisfacer sus caprichos, correspondiéndole a él simplemente planearlos y pedirlos. Estudió en el colegio Louis le Grand donde conoció la buena literatura francesa. A los 14 años se enroló en la caballería ligera llegando a ser, a los 16, capitán del regimiento del rey. Su libertinaje lo llevó a tener serios problemas económicos, lo que lo hizo casarse a los 23 con Renée-Pelagie Cordier, hija del presidente del tribunal central de hacienda, pese a estar enamorado de la hermana de ésta. Incluso con sus 3 hijos nada impidió que gastara grandes cantidades de dinero en locales de prostitución o frecuentando actrices. Cuando tenía 35 años se enfrentó a una acusación de intento de envenenamiento, maltrato y vejaciones por parte de unas prostitutas, y en lugar de esperar una condena, raptó a la hermana de su esposa, quien se encontraba en un convento, y se fugó a Italia. Engañado por amigos, regresó a Francia donde fue apresado y encarcelado en el Château de Vincennes. Las actas del proceso judicial a las que fue sometido hacían referencia a delitos cometidos en Paris, Arcueil, Marsella y en el castillo de La Coste. Era acusado de la sodomía homosexual y heterosexual, la corrupción de jóvenes y el sometimiento de mujeres a diversas torturas con látigos e instrumentos cortantes. A partir de aquí la vida del Marqués de Sade es una aventura de cárcel y libertad donde se le acarrean pistolazos, condenas a muerte, quemarlo en público y detenciones mediante lettres de cachet, es decir, órdenes de prisión con el sello real para encarcelar a cualquiera sin necesidad de juicio. En prisión, Sade, en una amenaza de suicidio escrita, comentó que su espíritu no podía acomodarse dentro de la institución. “Mi sangre es excepcionalmente caliente para soportar un daño tan horrible”. Además confesó, en este mismo escrito, que su cerebro lo impulsaba a imaginar conductas sexuales extravagantes y obsesivas donde el dolor de otros encendía su placer como verdugo. Al salir de Vincennes, después de dulcificar su condena, releyó autores de sus años como estudiante sintiéndose identificado con el italiano Bocaccio, imitando su sátira anticlerical y elevando el tono erótico. A partir de 1780 Sade comenzó a trabajar con su escritura, incluso cuando llegó a la cárcel de la Bastilla, donde muchas de sus narraciones fueron escritas en papel de empaquetar y sacadas de la cárcel a escondidas por amigos que buscaban un editor que se atreviera a publicarlas. En estos años de cárcel, Sade escribió 120 días de Sodoma cuyo borrador fue quemado involuntariamente durante el asalto a la Bastilla, Aline y Valcourt y Justine o los infortunios de la virtud. Dichos escritos fueron conservados por su esposa quien perdonó su comportamiento libertino, aunque después que fue puesto en libertad se separaron. Para “mitigar” el dolor, el Marqués se fue con una actriz arruinada llamada Constance Quesnet. Napoleón ya estaba en el poder cuando Sade fue enviado a prisión sin juicio por el prefecto de París, como autor de “esa infame Justine, y la aún más terrible, Juliette”. Los últimos trece años de su vida los pasó en la cárcel y en el manicomio de Charenton donde le permitieron montar obras teatrales con los enfermos. En estos días le llegaron noticias de un acto cometido por su hijo para una de las campañas de Napoleón, por lo que solicitó en indulto. Napoleón lo negó porque se sentía indignado con él por haber escrito algo que lo ridiculizó, dejándolo en el manicomio. Con obesidad patológica y manteniendo relaciones sexuales con jóvenes enfermos, Marqués de Sade muere de una “fiebre gangrenosa”, constatada en la acta de defunción, y una congestión pulmonar dentro de esta institución el dos de diciembre de 1814.
Casi toda la obra del Marqués fue escrita en la cárcel donde pasó 27 años repartidos a lo largo de su vida. Aunque al principio no era tomado más que como un autor pornográfico, el ser considerado pensador o incluso como una joya en la literatura francesa se inició con otros autores como Baudelaire, Saint-Beuve y Swinburne. Sus ideas inspiraron a escritores como Dostoievski y Kafka. Apollinaire lo consideró como el precursor del surrealismo. En 1810 las obras de Sade fueron a parar al “infierno”, una sección en la Biblioteca Nacional de París donde para acceder se tenía que tener un permiso especial. En el informe de Krafft-Ewing de 1886 se utilizó la palabra “sadismo” para describir un comportamiento psicopatológico de placer provocado por el dolor ajeno. En 1904 el médico Iwan Bloch desenterró el manuscrito de 120 días de Sodoma y lo publicó relacionando los personajes de la obra con los historiales clínicos de Krafft-Ewing. En 1946 Jean Paulhan creyó ver el “secreto terrible” detrás de los escritos del Marqués, el cual no era más que decir que el placer supremo del hombre solamente puede experimentarse a través del sufrimiento propio o del ajeno. Esta tesis fue usada para exculpar a los criminales de guerra especialmente sádicos en el ajuste de cuentas de supervivientes nazis.
Las críticas a los dogmas (especialmente a la iglesia católica) hizo desaparecer las supersticiones religiosas y el materialismo mecanicista, y al no haber nada que no fuera material, las presuntas realidades espirituales serían ahuyentadas. Los escritos de este autor hablan acerca de una liberación sexual en estas bases ateas y materialistas, rechazando también a la autoridad y despotismo de este movimiento revolucionario. En sus obras podemos citar Diálogos de un sacerdote y un moribundo (1782), 120 días de Sodoma (1785), El marido crédulo (1790), Justine o Los infortunios de la virtud (1791), Filosofía de tocador (1795), Juliette o El vicio altamente recompensado (1797).
Tomando en cuenta con quienes nos rodeamos, tocar un tema relacionado al Marqués de Sade en una conversación común y corriente es como hablar de religión o política: de alguna manera terminan en discusión. Imaginemos que usted, en compañía de su pareja y una amistad, se encuentra en un restaurante y uno de ellos comienza a platicar que vio la obra de Justine y Juliette, dio una ligera crítica y con confianza su punto de vista, de manera simple, del mensaje que tiene la obra: lo que es uno capaz de hacer por su propia supervivencia. La otra persona impugna diciendo que solamente hay que ponernos a trabajar y que el Marqués de Sade era un loco degenerado que solamente pensaba en sí mismo. Usted, que sí tiene hambre, ve como una simple conversación se convierte en un perfecto ejemplo de la mayéutica de Sócrates. Puesto que también ya conoce los antecedentes de este personaje, y para no darle la contra a nadie, solamente escucha detenidamente lo que ambos aportan, y comienza a platicar consigo mismo, dándose cuenta que el ambiente en el que creció el autor es el mismo que el suyo, solo que en diferente contexto. México pasa por una etapa única en su historia donde la violencia en las calles va de la mano con la corrupción, y la falta de empleo, educación, servicios y conciencia acapara las estadísticas mundiales. En 2009 el Banco Mundial reveló en un reporte que el 51.02%, de los 107.4 millones de pobladores en ese año, sufre de pobreza. Desde que el presidente Felipe Calderón lanzo la ofensiva en contra del crimen organizado en el 2006 han muerto 24,826 personas que tienen alguna relación con esto, según el procurador general de la República Arturo Chávez en una rueda de prensa en julio de este año; esto es, aproximadamente 17 personas al día. De acuerdo con los resultados del examen para la obtención de plazas docentes del 2009, de un total de 123, 856 maestros que realizaron dicha evaluación, 87,741 (70.8%) “requieren de nivelación académica” (término creado para no decir que reprobaron). De 10.5 millones de personas entre 20 y 24 años, alrededor de 3 millones ni estudian ni trabajan, dejando así el campo abierto para el reclutamiento por parte del crimen organizado o de tener empleos irregulares. En 2004 el secretario de energía (casualmente en ese momento Felipe Calderón) afirmó que las reservas de hidrocarburos del país alcanzan para 13 años y propone el incremento de inversiones para encontrar nuevos yacimientos, quedando en el lugar 10 de los 31 países dentro de las reservas de petróleo en el 2003, cosa que no se ha hecho… ¿Hay alguna diferencia? Si usted piensa que estas cifras son mentira, todos los mexicanos que sabemos (y tomamos en cuenta) estas alarmantes estadísticas esperamos que así sea, pues de no ser así, el futuro no es tan incierto como creemos, ya que según la historia de Francia (y de otros países), llegó un punto en que el pueblo se hartó y se levantó en armas. Actualmente México conoce su historia así como conoce a sus dirigentes, y hay un dicho que dice que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Este 2010 es el año en que se festeja el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, y muchos siguen sin conocer verdaderamente su historia, su origen y cómo se implementaron sus creencias y costumbres. Un ejemplo es la religión, cosa que el Marqués de Sade reprochaba en sus escritos. Actualmente en México, según el censo de población del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) del año 2000, 87.9% se consideran católicos. El catolicismo en México se impartió por parte de los españoles en la conquista, y esto no fue opcional. La mayoría no sabe siquiera de qué trata el ser católico, ya que de este porcentaje, solo el 46% va a la iglesia ¿Cómo pueden saber de qué trata su propia religión si no van a la iglesia?
Marqués de Sade una vez le escribió a su esposa: “soy culpable de puro y simple libertinaje, que es algo que practican todos los hombres, más o menos según sus diversos temperamentos o inclinaciones”. Pienso que le faltó poner “y también sus posibilidades”. Si buscamos videos musicales dentro de algún tipo de conteo veremos que el materialismo es algo que se hace notar. En muchos se puede ver: una fiesta con un montón de luces, mujeres hermosas (la mayoría entre 17 y 24 años) bailando provocativamente, un carro del año, escenarios llenos de luces y mucha gente pasándola bien, sin mencionar la cantidad de alcohol y accesorios dignos de una sociedad en opulencia. Para muchos jóvenes de esto se trata la vida, y estos artistas son el modelo a seguir y así conseguir dinero, mujeres, fiestas, alcohol, sexo y ningún padre que te moleste con algo de religión o de la escuela. ¿Algún parecido entre lo que escribía Marqués de Sade hace 200 años y ahora? Puede que no sea tan “enfermizo” como él relataba, pero si de algo estamos seguros es que se guían por el placer. La mayoría de los jóvenes que adoptan este modelo de vida se quedan en el “viaje” material e intentan convencer a los que no les llama la atención de que esto es lo mejor. En Juliette o El vicio altamente recompensado la protagonista se convierte en prostituta para así vivir cómodamente en la riqueza, y lo logra. En Justine o Los infortunios de la virtud la pequeña niña escoge el camino del bien y emprende un viaje donde solo encuentra dolor y humillaciones. En ambos libros se reconoce a la virtud como algo inútil y aburrido y de optar por el camino del vicio es mejor la muerte. Hubo un momento en que jóvenes e incluso niños veían el narcotráfico como un empleo muy lucrativo y divertido, como en las películas. Tener un empleo honrado en este país es cada vez más difícil, y es peor intentar hacerse de un pequeño negocio por el riesgo que este presenta, y no solo en cuanto a la inseguridad, sino a los trámites fiscales, préstamos, etc. Actualmente el narcotráfico cuenta con recursos ilimitados de dinero, avasallando claramente al estado, pero en este tiempo de guerra ese dinero se desvía al armamento y el reclutamiento de personal, ya no tanto para los bolsillos de los integrantes, cosa que los jóvenes (algunos) toman en cuenta. Entonces, sino es el narcotráfico por riesgoso, ni el arte por falta de cultura, ¿qué es lo que queda?
Para hablar del Marqués de Sade, es preciso no solo cuestionar al autor, sino a su contexto. La historia que en estos momentos está siendo escrita acerca de la situación que vive, ya no solo México, sino el mundo en general, es algo que en 200 años dará mucho de qué hablar. Más allá de los problemas económicos, políticos o sociales que nos envuelven, tenemos un serio problema de identificación con la naturaleza. Negar nuestra parte animal (vista como mala) es negar nuestra propia naturaleza humana. Para realmente leer al Marqués de Sade hay que estar en contacto con nosotros mismos, para que no falte imaginación ni entendimiento, y más que pornografía, leamos verdadera literatura.
jueves, 13 de mayo de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
domingo, 14 de febrero de 2010
El pecado del amor.
Los padres standar tienen un método de crianza-enseñanza muy peculiar. Aquello que haga "mal" a nuestra integridad física, mental y emocional, de una manera u otra se vuelve motivo de castigo y terror. Nuestras crédulas mentes son configuradas a la imagen y semejanza de ellos. Los "papases" abren la antesala a la inseguridad.
Estoy de acuerdo que deben de mostrarnos el mal que está fuera de nuestro hogar, pero infundirnos temor e inseguridad en lugar de entendimiento hacia la sociedad y el mundo en general nos hace vulnerables. En el momento en que debamos caminar hacia la "independencia", el camino estará lleno de resbaloza inseguiridad que nos hará caer muchas veces. Será difícil levantarnos, y si lo logramos, no podremos caminar erguidos.
Cada vez que nuestra integridad se ve afectada aprendemos muchas cosas, inclusive las que no deberíamos saber por nuestra corta experiencia. "Lo que no nos mata nos hace más fuertes".
El problema radica en el exceso de aquello que nos afectan y que de alguna u otra manera disfrutamos más. El abuso en el consumo este producto puede ser nocivo para nuestra salud, mente y alma y se le conoce como pecado.
Pecado: m. Acción,conducta,pensamient
Le doy la razón a Dios en querernos prohibir todo. Ahora confirmo su omnisciencia. Sabía que la cagaríamos. Gracias a nuestro deliciosa y libertina manera de vivir, tanto el planeta como nosotros mismos nos hemos convertido en un vertedero de mierda. Estamos pagando el precio de nuestro pecado, con muerte.
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¿Y el amor?
Amor: m. Conjunto de sentimientos que ligan una persona a otra, o bien a las cosas, ideas, etc.
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¿Cuál es la diferencia entre amor y pecado? Estoy seguro que si pregunto qué es peor entre los dos, la mayoría diría que el pecado.
Si nos ponemos a pensar: las cosas que nos hacen cambiar puede ser provocada por algo que anhelábamos, obtuvimos, perdimos o nunca tuvimos del todo. De la mayoría de esa mayoría, es por amor. El amor, mis queridos, promueve mucho más pecado que cualquier otra situación de la vida diaria. Provoca que el instinto animal (lo que poéticamente conocemos como "sentimiento"), se vuelva un impulso y así nuestro sentido del auto-control se pierda.
Querer mucho a una persona y darse cuenta que no nos corresponda, promueve, propone y lleva a cabo una reconfiguración casi total en nosotros y Todo al mometo.
Querer a alguien es un proceso que no se debe de tomar a la ligera. Si nos comemos un LSD en un momento de ira, este no nos hará nada bien. Si tomamos leche y estamos enfermos del estómago, esto empeorará. Si al tener sexo eyaculamos dentro de la mujer y ésta es muy fértil, seremos padres. Si nos enamoramos de alguien y comenzamos a imaginarnos cosas que no deberían tener cábida en el momento, una locura momentánea comenzará a invadirnos.
Es 14 de febrero. Un día cósmico en donde estamos exentos de la locura y del pecado provocado por el amor, ya que el consumismo toma su lugar en la cruz del calvario. Si no tenemos dinero para mostrar ese amor, simplemente nos abstendremos de ello y el día será grisáceo. Un día más de vida, es lo que digo.
No estoy en contra del amor ni del pecado, pero siempre hay momentos para amar y pecar evitando la autoflagelación y la locura provocada por ambos. Es hermoso poder llevar un equilibrio en ambos, porque así aprenderemos a amar sin pecar. Nos convertiremos en seres de luz y el pecado no será más que un recuerdo.
"La paga del pecado es muerte, la del amor suicidio."
lunes, 8 de febrero de 2010
1.- ¿Cómo ser un Cristo?
La realidad es que, tanto un Cristo o un Dios no existen. Al menos no como personas. Darte cuenta de esto, es la misma emoción que matar a Papá Noel a vergazos o comerte al conejo de pascua. Pero es mucho más que eso.
El estado Cristo se logra al encontrar la iluminación. Actualmente, la mayoría de las personas sabemos esto, y hemos usado el término como un adjetivo para aderezar cierta cualidad en alguien, pero sin tomarlo seriamente. Ser Cristo es unificarte con el universo, comprender todo a tu alrededor y volverte uno con todos y todos con uno. Es un sentimiento de paz y serenidad perpetuo, en donde se encuentra la verdadera libertad y felicidad. Pero, ¿no suena ridículo ser Cristo en el mundo actual?
Cuando veo las cosas que suceden a mi alrededor (hablo de aquellos detalles que siempre están ahí, y que son provocados por cosas totalmente ajenas a nosotros y lo peor, no podemos hacer nada al respecto), me hacen sentir mal. Aunque quiera ser Cristo no puedo, por lo mismo de que la juventud solamente se disfruta una vez y en pequeños momentos, y para ser honesto, no quiero crecer. Aparte de eso, estoy igual de desquiziado que todos. Mi amor hacia las mujeres es tan puro y a la vez tan lleno de lujuria. Mi irá hace que una explosión nuclear se vea como una fiesta de globos de todos colores que flotan hacia el cielo, mi necesidad de fiesta (en ciertas ocasiones) es tan fuerte que un adicto al extasis diría "basta". Me supongo que todos están igual. ¿No?
Para ser un cristo, no basta con solamente dar la otra mejilla, o intentar hacer que tu sangre se convierta en Vodka, o intentar bailar sobre el agua del retrete. Significa que tú ego será meramente un acento en tu modo de hablar, no un forjador de vida como usualmente es. Tendríamos que sentir nuestro palpitar a la par con el del mundo entero y danzar a su ritmo. Es casi imposible intentarlo en una ciudad tan grande, donde la gente, después de comerse a todos a su paso, se comen a si mismos del hambre que tienen. Pero, en mi mente, es más imposible saber que a la gente no le importa eso. En cambio, quiere estudiar para tener SU casa, SU riqueza y así gastar SU agua, SU energia eléctrica y meterse SU dinero por SU ano. Es cierto, las cosas siempre se tiene que hacer por el bien de uno y para suplir la necesidad propia. Pero ¿Y tu prójimo qué?¿no vale verga?¿es un cagao huevón?¿es un pendejo por usar gorras Ed Hardy o ropa con marca cara?¿ Acaso es lo que tengo que ser en la actualidad para que me vean como un Cristo?
Todas las personas a mi alrededor tienen el mismo patrón de conducta y "necesidades". Más que nada el de ser aceptado por una sociedad auto-destructiva y con un un sistema de leyes que, además de que los crean y quieren que TODOS las sigan, son los primeros en romperlas. Yo tengo MIS leyes y sí, como todos, la necesidad de aceptación. Pero, para ser honesto, me he resignado a que si la gente a mi alrededor tiene su máscara de ego muy bien pegada, jamás podré conocer su verdadera identidad, y me haría amigo de su disfraz, no de su persona. Amigos con máscara no son amigos, son juguetes con cara intercambiable.
Actualmente ya nadie se compromete con nadie, a nadie le importa un solo trozo de verga qué es lo que pasa al planeta en donde vivimos, ni tampoco les importa el prójimo. "No es que te vuelvas rico, es que haces a alguien más pobre". Está bien querer crecer y ser mejor, pero en estos momentos, la sociedad y la humanidad demanda un cambio, y ahora. Hay que intentar inculcar a los más pequeños que el mundo no es de ellos, sino de todos. ¿Qué pedo con los cristianos, y con toda la bola de pendejetes que están envergadoz en una iglesia? ¿Qué no saben cómo están las cosas? Esas sillas en las que sus traseros reposan están muy calientes. Dios no lavará nada por nadie. Dios Proveerá trabajando, nadamás. Esas personas que dicen alabar y glorificar el nombre de Dios exaltan una deidad llena de egolatría que no existe. Una deidad que ya sabemos que el hombre la creó a su imagen y semejanza, y no al revés. ¿Porqué tener fé en un Dios con barba que no existe y no confiar en un culo real como nosotros mismos? El mundo cambiará y será mejor, como tooooooooodos lo pedimos, en el momento en que se desenverguen de esa imagen tan primitiva de querer ver todo literal para poder tener cierto consuelo en el momento final de su existencia. Todo pedimos un cambio y lo intenta hacer en el mundo, pero es demasiado hipócrita el quererlo hacer sin cambiarse a uno mismo. Aquellos actos que son realizados por personas hipócritas, así como ellos cambiarán conforme a las necesidades y principios de unos cuantos, y se chingan.
Un Cristo, lo que tiene que hacer es evolucionar. ¿Si tanto nos queremos, porqué no amar a los demas de la misma manera? ¿Qué no es una de las 10 obligaciones humanas "amarnos los unos a los otros como a nosotros mismos"? Hay derechos humanos, pero ¿Dónde están las olbigaciones? Los 10 mandamientos que Moises puso en el Monte Sinaí son las olbigaciones humanas. Si uno las cumple, los derechos humanos serán totalmente justificables. Sí sí, todos mentimos, todos deseamos a la mujer de nuestro prójimo y no pasamos un solo día sin que mandemos a alguien a la verga. Eso probablemente jamás cambie, pero hay que ni siquiera el viento debe de escuchar. La memoria a corto plazo es una maravilla. Si no la necesitas, se deshecha automáticamente. Mírale el culo a esa muchachita, pero solamente míralo discretamente, y no lo comentes. ¿Qué más dá? En 3 minutos lo olvidarás. No debería ser así, pero... ¿a quién no le gusta que le vean el culo?
Yo tomo las cosas que obsevo actualmente. Se supone que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Ayer no había preservativos, solamente tripas de cerdo. Ayer, la iglesia tenía secretos y Dios era el que pedía que los dieran a la luz. ¿Qué no es evidente? Somos juguetes con caras intercambiables para ellos. No somos objeto de devoción, ni llenamos a Dios de alegría cada vez que oramos, solamente somos ovejas con mucha "lana", en un rebaño en donde los pastores solamente se dedican a comentar pendejadas entre ellos. "Las ovejas no necesitan saber lo que hablamos, son idiotas". ¿PORQUÉ CARAJOS NO LO VEN?
Cristo, es como deberíamos ser. No literalmente como la biblia lo dice, sino con las enseñanzas que él nos dejó, pero más trasendentalmente. Jesus no murió por ningún pecado, murió dando el ejemplo que podemos ser buenos seres humanos. Se apendejó por dejar que lo cruzificaran, aparte de que no tenía educación y la única manera de dar a conocer las buenas-nuevas de la existencia era dando analogías de un Dios padre. Jesús practicó budismo muchos años de su vida, y encontró la iluminación. Por eso es Cristo. Hubo uno mucho antes que él. Sidartha Gautama, el primer Buda. Ese cabrón nos da ya digerido y simplificado las enseñanzas de Jesús. No lo conocemos porque el cristianismo rige Estados Unidos, y los países más ricos y poderosos. Así de huevos.
¿Cómo ser un cristo? Tenemos que poner en duda todo aquello que nos han enseñado desde siempre. Meditar y hacer un análisis introspectivo para así, despejar toda duda y todo humo que está alrededor, y así poder reflejar nuestra luz en los demás, y que los demás reflejen su luz hacia nosotros. Tenemos que reconfigurar nuestra mente y nuestra alma y así llegar a la conclución de esa eterna y ya fastidiosa pregunta que siempre acecha nuestra mente y nuestros sueños como un montón de Buitres hambrientos de carroña: ¿Quién soy, y qué es lo que necesito?
domingo, 31 de enero de 2010
El amor como enfermedad....
Pregunta: ¿Estar enamorado es una enfermedad incurable o solo tratable?
Descripción: El enamoramiento es causa y efecto del amor, el cual es un sentimiento provocado por la emoción que nos da cierta cosa o persona, y que nos afecta de manera efímera. La etapa de enamoramiento debe de ser compartida de manera equitativa y balanceada con el ser que da retroalimentación a este, dándose así la opción de la ya temida relación.
Principio fundamental: El amor mantiene el balance entre la integridad mental y emocional del ser, creando cierto consuelo para sobrellevar más cómodamente la ya monótona existencia. Si la cantidad de amor promovida por el emisor y el receptor es la indicada, se procede al estado de enamoramiento, el cual, después de un común acuerdo entre los protagonistas, dejan el estado de ente para convertirse en cónyuges. De ahí parte La Relación. Actualmente, al igual que siglos atrás, se implora una extensa meditación por parte de ambos para que la relación sea tan infinita como su existencia física, ya que solamente se debe de tener una, según leyes legales, doctrinales y teológicas.
El ser humano carece de paciencia perpetua, por lo tanto, no está naturalmente capacitado para mantener una relación toda su vida, independientemente del esfuerzo que se haga y del “amor” que se tenga el uno con el otro. Una vida llena de optimismo no es del todo sana, ya que al no ver las cosas como realmente suceden, desgastan el espíritu haciéndolo más vulnerable eventualmente. No es lo mismo no saber las cosas, que saberlas y no hacer nada al respecto. Se encubre la verdad con pensamientos meramente apacibles para que la paciencia no se vea tan afectada. Al estar tan débil, se deja uno a la expectativa de un momento de quiebre, causado por cosas externas y que nos afectan de manera directa, es ahí donde la paciencia no es suficiente, ya que muchas veces nos ganan en número, haciendo a la persona afectada ondear la bandera blanca y esperando su propia muerte. Es necesario que el desarrollo de los enamorados, tanto individual como de pareja, sea el indicado, dependiendo de la calidad de la relación que se quiera tener.
Nota: El desarrollo natural del ser humano requiere de cierto tiempo completarse exitosamente. Una relación inestable refleja cierta inmadurez, poniendo a la vista nuestra debilidad y falta de desarrollo. No puedes decir “te amo” cuando no estás satisfecho ni siquiera contigo mismo. Por ende, el ser humano necesita de soledad para poder llegar a un punto máximo de crecimiento y así compartir con confianza el ya mencionado sentimiento y llegar al fin previsto, lógicamente, después de aceptarse a uno mismo. Entonces ¿Cómo se mantiene una relación eterna y hermosa?
Según el principio de no contradicción de Aristóteles “nada puede ser y no ser al mismo tiempo”. No puede uno llamar enamoramiento a una relación con amor subsidiado o carente de ello. Una relación sin un correcto desarrollo no podrá mantenerse viva en el momento que este salga al mundo. Para que una planta crezca bella, fragante y pueda ser plantada en el exterior, requiere cuidados especiales, como sol y agua en cantidades específicas, dependiendo de la planta en cuestión. Mucho o poco de ambos harán que la planta perezca o la debilitarán para un mundo en donde dependerá de la lluvia y del sol que se presenten en el momento.
El SIS (Sistema Inmunológico Sentimental) funciona igual que el sistema inmune del cuerpo, solamente que con nuestra integridad emocional. El SIS ayuda a la mente en el momento que este se vea débil o sea atacado por sentimientos innecesarios, produciendo cierta cantidad de pensamientos que nos hacen reflexionar las cosas, haciendo que el sentimiento sea expulsado de nosotros de distintas maneras. Mientras más sea puesto en práctica, el tiempo de desintoxicación se acorta y el SIS se hace cada vez más fuerte.
Nota: Es muy claro que el SIS debe de usarse en momentos en dónde la escapatoria dejó de ser una opción. El problema es que cuando se usa con mucha frecuencia tiende a hacerse involuntario, perdiendo poco a poco la capacidad de amar aunque uno quiera, pasando de ser un anticuerpo a un reflejo.
Hipótesis: Después de probar que el amor necesita de cierto tiempo de “cocción” para que éste pueda ser ingerido sin el peligro del envenenamiento, y que las relaciones sin amor o con amor a medias no llevan a ningún lado, el SIS entra en acción. Si el SIS es insuficiente, ¿se podrá vacunar contra el enamoramiento?
Es claro que para encontrar el amor “verdadero” el proceso de ensayo y error tenga que ser utilizado y así llegar a una conclusión satisfactoria. Contrario a un pensamiento conservador, el clásico método debe de ser reservado para un momento aún más paradigmático de lo ordinario, para así evitar pérdidas innecesarias y prolongar el estado de confort del usuario. Si podemos encontrar un fármaco que pueda suplir la falta de una extremidad con poderes mentales y lo probamos con alguien que la acaba un pulgar, se tiene que hacer mucha investigación y mucho “ensayo y error” con ratones y observar su comportamiento. No podemos cortar pulgares a diestra y siniestra en el nombre de la ciencia, así como no se debe tener una relación si uno sabe que no está listo.
Continuará...
miércoles, 4 de marzo de 2009
Una manera memorable de saber aún que ahí esta todo ello por lo cual repelar y sentirte incapáz. El hecho de que se intente destruir o ignorar algo solo nos indica que ahí sigue. He de admitir que ahí sigue. ¿Cuántas veces no me pregunté de todas las maneras posibles si era necesario el protocolo? Terminé dándome cuenta que todo ello por lo que debí y seguiré probando es lo mejor. Me sorprende darme cuenta de qué manera un recuerdo puede ser un kamikazee estrellándose con nosotros mismos, todo para hacernos saber que ahí están, que no se irán y que "luchan" por algo en particular. No tanto las historias pasadas o las novedades antiguas. Cada situación por la que pasamos en momentos actuales se transforman en cosas invaluables y enseñanzas redituables. Uno se puede dar cuenta de una infinidad de cosas al pasar el tiempo, y una de ellas es que, los olores no se borran tan sencillo, y las cicatrices no pueden ser tapadas con colores pastel, solo las hacen notar más. No, no es flajelación. No, no es ímpetu. Es divisar al vagabundo de tu mente clamando por limosna y sobras de alimento sentimental, cantanto aleluya y recordándonos que no podemos ver California con los ojos de Marlon Brando. Hay estrujar nuestro libre albedrío. Hay que adorar nuestra conciencia. Hay que dudar y desconfiar de nuestro sentimiento. Hay que ser, hay que pensar, hay que sentir... hay que olvidar el destruir, o destruir el olvidar? ... Eso se llama blues...



