Pasarela y vergüenza: el mundo como realmente es.

Detrás de toda noticia siempre hay cosas e ideales que cualquier persona (aquel que le pone la noticia) propone reflejando sus propios intereses entre líneas, dando razones para tenerle fe, pero no confianza. Fe, solamente a Dios.

Este es un blog que refleja la mentalidad (y si es posible, el comportamiento) de aquellos que dan y hacen la noticia, dejando la objetividad tomar el papel de "conciencia", porque la realidad es totalmente vana e inclusive pagana para la sociedad en general. Simplemente, hay cosas que uno pasa por alto, dejando el así preciado "libre albedrio" como algo que se pone a la ofensiva cuando nuestro ego es atacado.

Obviamente, por la total inexperiencia de este humilde, humilde ser humano, esto puede sonar inclusive contradictorio, pero al final procuraré dar un punto de análisis crítico no en si a la noticia dada, sino a la manera en que el mundo se reconfigura y se readapta a las razones y excusas de unas cuantas mentalidad que así se pueden presumir como "libres". El mundo no termina, simplemente debe de adaptarse a aquello natural con "raciocinio". La naturaleza afortunadamente no tiene pulgares, sino tomaría también sus armas.

miércoles, 4 de marzo de 2009


Una manera memorable de saber aún que ahí esta todo ello por lo cual repelar y sentirte incapáz. El hecho de que se intente destruir o ignorar algo solo nos indica que ahí sigue. He de admitir que ahí sigue. ¿Cuántas veces no me pregunté de todas las maneras posibles si era necesario el protocolo? Terminé dándome cuenta que todo ello por lo que debí y seguiré probando es lo mejor. Me sorprende darme cuenta de qué manera un recuerdo puede ser un kamikazee estrellándose con nosotros mismos, todo para hacernos saber que ahí están, que no se irán y que "luchan" por algo en particular. No tanto las historias pasadas o las novedades antiguas. Cada situación por la que pasamos en momentos actuales se transforman en cosas invaluables y enseñanzas redituables. Uno se puede dar cuenta de una infinidad de cosas al pasar el tiempo, y una de ellas es que, los olores no se borran tan sencillo, y las cicatrices no pueden ser tapadas con colores pastel, solo las hacen notar más. No, no es flajelación. No, no es ímpetu. Es divisar al vagabundo de tu mente clamando por limosna y sobras de alimento sentimental, cantanto aleluya y recordándonos que no podemos ver California con los ojos de Marlon Brando. Hay estrujar nuestro libre albedrío. Hay que adorar nuestra conciencia. Hay que dudar y desconfiar de nuestro sentimiento. Hay que ser, hay que pensar, hay que sentir... hay que olvidar el destruir, o destruir el olvidar? ... Eso se llama blues...