Una manera memorable de saber aún que ahí esta todo ello por lo cual repelar y sentirte incapáz. El hecho de que se intente destruir o ignorar algo solo nos indica que ahí sigue. He de admitir que ahí sigue. ¿Cuántas veces no me pregunté de todas las maneras posibles si era necesario el protocolo? Terminé dándome cuenta que todo ello por lo que debí y seguiré probando es lo mejor. Me sorprende darme cuenta de qué manera un recuerdo puede ser un kamikazee estrellándose con nosotros mismos, todo para hacernos saber que ahí están, que no se irán y que "luchan" por algo en particular. No tanto las historias pasadas o las novedades antiguas. Cada situación por la que pasamos en momentos actuales se transforman en cosas invaluables y enseñanzas redituables. Uno se puede dar cuenta de una infinidad de cosas al pasar el tiempo, y una de ellas es que, los olores no se borran tan sencillo, y las cicatrices no pueden ser tapadas con colores pastel, solo las hacen notar más. No, no es flajelación. No, no es ímpetu. Es divisar al vagabundo de tu mente clamando por limosna y sobras de alimento sentimental, cantanto aleluya y recordándonos que no podemos ver California con los ojos de Marlon Brando. Hay estrujar nuestro libre albedrío. Hay que adorar nuestra conciencia. Hay que dudar y desconfiar de nuestro sentimiento. Hay que ser, hay que pensar, hay que sentir... hay que olvidar el destruir, o destruir el olvidar? ... Eso se llama blues...
miércoles, 4 de marzo de 2009
Una manera memorable de saber aún que ahí esta todo ello por lo cual repelar y sentirte incapáz. El hecho de que se intente destruir o ignorar algo solo nos indica que ahí sigue. He de admitir que ahí sigue. ¿Cuántas veces no me pregunté de todas las maneras posibles si era necesario el protocolo? Terminé dándome cuenta que todo ello por lo que debí y seguiré probando es lo mejor. Me sorprende darme cuenta de qué manera un recuerdo puede ser un kamikazee estrellándose con nosotros mismos, todo para hacernos saber que ahí están, que no se irán y que "luchan" por algo en particular. No tanto las historias pasadas o las novedades antiguas. Cada situación por la que pasamos en momentos actuales se transforman en cosas invaluables y enseñanzas redituables. Uno se puede dar cuenta de una infinidad de cosas al pasar el tiempo, y una de ellas es que, los olores no se borran tan sencillo, y las cicatrices no pueden ser tapadas con colores pastel, solo las hacen notar más. No, no es flajelación. No, no es ímpetu. Es divisar al vagabundo de tu mente clamando por limosna y sobras de alimento sentimental, cantanto aleluya y recordándonos que no podemos ver California con los ojos de Marlon Brando. Hay estrujar nuestro libre albedrío. Hay que adorar nuestra conciencia. Hay que dudar y desconfiar de nuestro sentimiento. Hay que ser, hay que pensar, hay que sentir... hay que olvidar el destruir, o destruir el olvidar? ... Eso se llama blues...
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