Pasarela y vergüenza: el mundo como realmente es.

Detrás de toda noticia siempre hay cosas e ideales que cualquier persona (aquel que le pone la noticia) propone reflejando sus propios intereses entre líneas, dando razones para tenerle fe, pero no confianza. Fe, solamente a Dios.

Este es un blog que refleja la mentalidad (y si es posible, el comportamiento) de aquellos que dan y hacen la noticia, dejando la objetividad tomar el papel de "conciencia", porque la realidad es totalmente vana e inclusive pagana para la sociedad en general. Simplemente, hay cosas que uno pasa por alto, dejando el así preciado "libre albedrio" como algo que se pone a la ofensiva cuando nuestro ego es atacado.

Obviamente, por la total inexperiencia de este humilde, humilde ser humano, esto puede sonar inclusive contradictorio, pero al final procuraré dar un punto de análisis crítico no en si a la noticia dada, sino a la manera en que el mundo se reconfigura y se readapta a las razones y excusas de unas cuantas mentalidad que así se pueden presumir como "libres". El mundo no termina, simplemente debe de adaptarse a aquello natural con "raciocinio". La naturaleza afortunadamente no tiene pulgares, sino tomaría también sus armas.

lunes, 30 de agosto de 2010

Marqués de Sade.

“… para el mantenimiento del equilibrio es fundamental que existan tanto buenos como malos, y que para el plan general da lo mismo que tal o cual sea bueno o malo; que si el infortunio persigue a la virtud o la prosperidad siempre acompaña al vicio y ambas cosas son iguales a los ojos de la naturaleza, ¿más vale ser de los malos que prosperan o de los virtuosos que fracasan?” (Justine o Los infortunios de la virtud, 1787)

Intentar justificar las acciones narradas en las historias del Marqués de Sade hace vacilar hasta al más ofendido de los lectores; incluso inspirarlos. Su imaginación describía una sociedad moralmente corrompida y su obra reflejaba la Francia oscura de una Europa llena de luz. Creó personajes que dieron a conocer lo que pensaba y contextos que narraban lo que vivía. De ser capitán del ejército del rey pasó a ser un simple mendigo; de conde y con ideas de libertad a un loco dentro de un manicomio donde finalmente moriría solo y enfermo. A casi 200 años de su muerte, ahora más que nunca, su literatura está vigente. Se hacen representaciones teatrales, adaptaciones para el cine y sus libros se venden como verdaderas joyas de la literatura clásica, que tanto por eruditos como psicoanalistas coleccionan y analizan.

Aquí en Monterrey, en el marco del Festival de teatro Nuevo León, llevado a cabo del cuatro al catorce de agosto, Justine y Juliette, adaptación de dos obras homónimas de este autor y dirigida por Rodrigo Carrillo Tripp, fue una de las primeras en presentarse. Exhibida en la sala experimental del Teatro de la ciudad (Matamoros 732, esquina con Zuazua), fue la única de las 22 exhibiciones para este festival a la que se le dieron dos fechas (viernes 6 y sábado 7). La puesta en escena cuenta la historia dos hermanas y el conde de Lorsagne (interpretado por el mismo director) quienes se encuentran después de tomar caminos separados conforme a sus inclinaciones (Justine a la virtud y Juliette al vicio). Esta obra veracruzana crea un ambiente que atrapa, durante los 60 minutos que dura la función, al espectador por su música en vivo, vestuario de la Francia del siglo XVIII y el contenido explicito de los temas como el libertinaje, la parafília, la virginidad, el abuso sexual y claro, los desnudos de las actrices. Aquellos que no sabían del Marqués de Sade, o que no estaban familiarizados con sus obras, salieron con espanto y una honda reflexión del teatro, ya que además del sexo, se tocaron puntos muy simples y concretos criticando la moral humana, la religión y de lo que uno es capaz de hacer para satisfacer sus propios caprichos. Los que conocen y han leído algunos otros títulos de este autor, se hicieron a la idea de qué verían tratándose de una obra de teatro, aunque no faltó el que salió esperando pornografía en vivo.

Aquellos que conocen la obra del Marqués, y después de semejante representación, probablemente volverán a leer estos textos y ver de qué se perdieron; los que no, tendrán la inquietud de conocer su trabajo y puede que consigan uno de sus libros. Para aquellos que se atreverán a leerlo por primera vez, daré a conocer brevemente su historia para así comprender (más no justificar) sus acciones y pensamientos; aquellos que ya sabían de él, pero no lo bajan de un escritor pornográfico, se darán cuenta que su historia no difiere mucho a la nuestra. Leer al Marqués de Sade requiere, además de imaginación, estar abiertos a ideas que requieren de un amplio criterio de lo que es la sexualidad, la moral, el amor de uno como ser humano. Nos daremos cuenta que después de 195 años, seguimos siendo los mismos pero con cosas nuevas.

Donatien Alphonse François, mejor conocido con su firma, Marqués de Sade, creció y se desarrolló en una Francia muy turbia. En 1740, año en que él nació (dos de junio), se inició la guerra de sucesión de Austria, prolongada después por la guerra de los siete años donde Inglaterra le ganó a Francia haciendo que se firmara el Tratado de París (1763), perdiendo así parte de su imperio colonial. Él pertenecía, por sus orígenes, a la aristocracia que declinaba, pero también tenía ideas de libertad y disolución de los poderes políticos y religiosos que la revolución reclamaba. La mayor parte de su vida fue en la primera mitad del siglo XVIII conocido como el siglo de las luces donde en Europa triunfó la literatura y el sensualismo en la filosofía. En este tiempo Francia atravesaba por un momento de déficit económico causado por la guerra de independencia estadounidense donde participó, el rey no podía suprimir los privilegios de la nobleza ni darle principio al libre cambio comercial porque eso pondría en riesgo sus monopolios, se querían abolir las barreras aduaneras por parte de comerciantes e industriales a causa de un incremento en la población y reducción en la producción de mercancías, el hambre se hizo más terrible que la peste y el encarecimiento de los productos hizo que bajara el poder adquisitivo incluso para lo básico; entre otras cosas. Las masas, después de sufrir de este tipo de atropellos, se levantaron contra el autoritarismo monárquico, creando así en 1789 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Los revolucionarios jacobinos llegaron a Francia liderados por Roberspierre, quien después muere en el patíbulo, haciendo ejecuciones a los reyes y miles de clérigos y aristócratas, dejando que la burguesía moderada recuperara el control y ya cualquier levantamiento por parte del pueblo empobrecido fuera aplastado. Napoleón llegó al poder para cubrir las guerras exteriores quien más tarde, con la ayuda del gobierno y un posterior golpe de estado, fue nombrado emperador. El invierno ruso, los guerrilleros españoles y la alianza de Prusia y Austria acabaron con las pretensiones expansionistas de Napoleón dejando que invadieran Francia y haciendo que este cediera su poder a Luis XVIII. En este mismo año, 1814, Sade muere en el manicomio de Charenton a los 74 años.

Él alguna vez escribió que su infancia lo volvió “tiránico, travieso e irascible”; le parecía que todo tenía que ceder antes su voluntad, que el mundo entero tenía que satisfacer sus caprichos, correspondiéndole a él simplemente planearlos y pedirlos. Estudió en el colegio Louis le Grand donde conoció la buena literatura francesa. A los 14 años se enroló en la caballería ligera llegando a ser, a los 16, capitán del regimiento del rey. Su libertinaje lo llevó a tener serios problemas económicos, lo que lo hizo casarse a los 23 con Renée-Pelagie Cordier, hija del presidente del tribunal central de hacienda, pese a estar enamorado de la hermana de ésta. Incluso con sus 3 hijos nada impidió que gastara grandes cantidades de dinero en locales de prostitución o frecuentando actrices. Cuando tenía 35 años se enfrentó a una acusación de intento de envenenamiento, maltrato y vejaciones por parte de unas prostitutas, y en lugar de esperar una condena, raptó a la hermana de su esposa, quien se encontraba en un convento, y se fugó a Italia. Engañado por amigos, regresó a Francia donde fue apresado y encarcelado en el Château de Vincennes. Las actas del proceso judicial a las que fue sometido hacían referencia a delitos cometidos en Paris, Arcueil, Marsella y en el castillo de La Coste. Era acusado de la sodomía homosexual y heterosexual, la corrupción de jóvenes y el sometimiento de mujeres a diversas torturas con látigos e instrumentos cortantes. A partir de aquí la vida del Marqués de Sade es una aventura de cárcel y libertad donde se le acarrean pistolazos, condenas a muerte, quemarlo en público y detenciones mediante lettres de cachet, es decir, órdenes de prisión con el sello real para encarcelar a cualquiera sin necesidad de juicio. En prisión, Sade, en una amenaza de suicidio escrita, comentó que su espíritu no podía acomodarse dentro de la institución. “Mi sangre es excepcionalmente caliente para soportar un daño tan horrible”. Además confesó, en este mismo escrito, que su cerebro lo impulsaba a imaginar conductas sexuales extravagantes y obsesivas donde el dolor de otros encendía su placer como verdugo. Al salir de Vincennes, después de dulcificar su condena, releyó autores de sus años como estudiante sintiéndose identificado con el italiano Bocaccio, imitando su sátira anticlerical y elevando el tono erótico. A partir de 1780 Sade comenzó a trabajar con su escritura, incluso cuando llegó a la cárcel de la Bastilla, donde muchas de sus narraciones fueron escritas en papel de empaquetar y sacadas de la cárcel a escondidas por amigos que buscaban un editor que se atreviera a publicarlas. En estos años de cárcel, Sade escribió 120 días de Sodoma cuyo borrador fue quemado involuntariamente durante el asalto a la Bastilla, Aline y Valcourt y Justine o los infortunios de la virtud. Dichos escritos fueron conservados por su esposa quien perdonó su comportamiento libertino, aunque después que fue puesto en libertad se separaron. Para “mitigar” el dolor, el Marqués se fue con una actriz arruinada llamada Constance Quesnet. Napoleón ya estaba en el poder cuando Sade fue enviado a prisión sin juicio por el prefecto de París, como autor de “esa infame Justine, y la aún más terrible, Juliette”. Los últimos trece años de su vida los pasó en la cárcel y en el manicomio de Charenton donde le permitieron montar obras teatrales con los enfermos. En estos días le llegaron noticias de un acto cometido por su hijo para una de las campañas de Napoleón, por lo que solicitó en indulto. Napoleón lo negó porque se sentía indignado con él por haber escrito algo que lo ridiculizó, dejándolo en el manicomio. Con obesidad patológica y manteniendo relaciones sexuales con jóvenes enfermos, Marqués de Sade muere de una “fiebre gangrenosa”, constatada en la acta de defunción, y una congestión pulmonar dentro de esta institución el dos de diciembre de 1814.

Casi toda la obra del Marqués fue escrita en la cárcel donde pasó 27 años repartidos a lo largo de su vida. Aunque al principio no era tomado más que como un autor pornográfico, el ser considerado pensador o incluso como una joya en la literatura francesa se inició con otros autores como Baudelaire, Saint-Beuve y Swinburne. Sus ideas inspiraron a escritores como Dostoievski y Kafka. Apollinaire lo consideró como el precursor del surrealismo. En 1810 las obras de Sade fueron a parar al “infierno”, una sección en la Biblioteca Nacional de París donde para acceder se tenía que tener un permiso especial. En el informe de Krafft-Ewing de 1886 se utilizó la palabra “sadismo” para describir un comportamiento psicopatológico de placer provocado por el dolor ajeno. En 1904 el médico Iwan Bloch desenterró el manuscrito de 120 días de Sodoma y lo publicó relacionando los personajes de la obra con los historiales clínicos de Krafft-Ewing. En 1946 Jean Paulhan creyó ver el “secreto terrible” detrás de los escritos del Marqués, el cual no era más que decir que el placer supremo del hombre solamente puede experimentarse a través del sufrimiento propio o del ajeno. Esta tesis fue usada para exculpar a los criminales de guerra especialmente sádicos en el ajuste de cuentas de supervivientes nazis.

Las críticas a los dogmas (especialmente a la iglesia católica) hizo desaparecer las supersticiones religiosas y el materialismo mecanicista, y al no haber nada que no fuera material, las presuntas realidades espirituales serían ahuyentadas. Los escritos de este autor hablan acerca de una liberación sexual en estas bases ateas y materialistas, rechazando también a la autoridad y despotismo de este movimiento revolucionario. En sus obras podemos citar Diálogos de un sacerdote y un moribundo (1782), 120 días de Sodoma (1785), El marido crédulo (1790), Justine o Los infortunios de la virtud (1791), Filosofía de tocador (1795), Juliette o El vicio altamente recompensado (1797).

Tomando en cuenta con quienes nos rodeamos, tocar un tema relacionado al Marqués de Sade en una conversación común y corriente es como hablar de religión o política: de alguna manera terminan en discusión. Imaginemos que usted, en compañía de su pareja y una amistad, se encuentra en un restaurante y uno de ellos comienza a platicar que vio la obra de Justine y Juliette, dio una ligera crítica y con confianza su punto de vista, de manera simple, del mensaje que tiene la obra: lo que es uno capaz de hacer por su propia supervivencia. La otra persona impugna diciendo que solamente hay que ponernos a trabajar y que el Marqués de Sade era un loco degenerado que solamente pensaba en sí mismo. Usted, que sí tiene hambre, ve como una simple conversación se convierte en un perfecto ejemplo de la mayéutica de Sócrates. Puesto que también ya conoce los antecedentes de este personaje, y para no darle la contra a nadie, solamente escucha detenidamente lo que ambos aportan, y comienza a platicar consigo mismo, dándose cuenta que el ambiente en el que creció el autor es el mismo que el suyo, solo que en diferente contexto. México pasa por una etapa única en su historia donde la violencia en las calles va de la mano con la corrupción, y la falta de empleo, educación, servicios y conciencia acapara las estadísticas mundiales. En 2009 el Banco Mundial reveló en un reporte que el 51.02%, de los 107.4 millones de pobladores en ese año, sufre de pobreza. Desde que el presidente Felipe Calderón lanzo la ofensiva en contra del crimen organizado en el 2006 han muerto 24,826 personas que tienen alguna relación con esto, según el procurador general de la República Arturo Chávez en una rueda de prensa en julio de este año; esto es, aproximadamente 17 personas al día. De acuerdo con los resultados del examen para la obtención de plazas docentes del 2009, de un total de 123, 856 maestros que realizaron dicha evaluación, 87,741 (70.8%) “requieren de nivelación académica” (término creado para no decir que reprobaron). De 10.5 millones de personas entre 20 y 24 años, alrededor de 3 millones ni estudian ni trabajan, dejando así el campo abierto para el reclutamiento por parte del crimen organizado o de tener empleos irregulares. En 2004 el secretario de energía (casualmente en ese momento Felipe Calderón) afirmó que las reservas de hidrocarburos del país alcanzan para 13 años y propone el incremento de inversiones para encontrar nuevos yacimientos, quedando en el lugar 10 de los 31 países dentro de las reservas de petróleo en el 2003, cosa que no se ha hecho… ¿Hay alguna diferencia? Si usted piensa que estas cifras son mentira, todos los mexicanos que sabemos (y tomamos en cuenta) estas alarmantes estadísticas esperamos que así sea, pues de no ser así, el futuro no es tan incierto como creemos, ya que según la historia de Francia (y de otros países), llegó un punto en que el pueblo se hartó y se levantó en armas. Actualmente México conoce su historia así como conoce a sus dirigentes, y hay un dicho que dice que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Este 2010 es el año en que se festeja el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, y muchos siguen sin conocer verdaderamente su historia, su origen y cómo se implementaron sus creencias y costumbres. Un ejemplo es la religión, cosa que el Marqués de Sade reprochaba en sus escritos. Actualmente en México, según el censo de población del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) del año 2000, 87.9% se consideran católicos. El catolicismo en México se impartió por parte de los españoles en la conquista, y esto no fue opcional. La mayoría no sabe siquiera de qué trata el ser católico, ya que de este porcentaje, solo el 46% va a la iglesia ¿Cómo pueden saber de qué trata su propia religión si no van a la iglesia?

Marqués de Sade una vez le escribió a su esposa: “soy culpable de puro y simple libertinaje, que es algo que practican todos los hombres, más o menos según sus diversos temperamentos o inclinaciones”. Pienso que le faltó poner “y también sus posibilidades”. Si buscamos videos musicales dentro de algún tipo de conteo veremos que el materialismo es algo que se hace notar. En muchos se puede ver: una fiesta con un montón de luces, mujeres hermosas (la mayoría entre 17 y 24 años) bailando provocativamente, un carro del año, escenarios llenos de luces y mucha gente pasándola bien, sin mencionar la cantidad de alcohol y accesorios dignos de una sociedad en opulencia. Para muchos jóvenes de esto se trata la vida, y estos artistas son el modelo a seguir y así conseguir dinero, mujeres, fiestas, alcohol, sexo y ningún padre que te moleste con algo de religión o de la escuela. ¿Algún parecido entre lo que escribía Marqués de Sade hace 200 años y ahora? Puede que no sea tan “enfermizo” como él relataba, pero si de algo estamos seguros es que se guían por el placer. La mayoría de los jóvenes que adoptan este modelo de vida se quedan en el “viaje” material e intentan convencer a los que no les llama la atención de que esto es lo mejor. En Juliette o El vicio altamente recompensado la protagonista se convierte en prostituta para así vivir cómodamente en la riqueza, y lo logra. En Justine o Los infortunios de la virtud la pequeña niña escoge el camino del bien y emprende un viaje donde solo encuentra dolor y humillaciones. En ambos libros se reconoce a la virtud como algo inútil y aburrido y de optar por el camino del vicio es mejor la muerte. Hubo un momento en que jóvenes e incluso niños veían el narcotráfico como un empleo muy lucrativo y divertido, como en las películas. Tener un empleo honrado en este país es cada vez más difícil, y es peor intentar hacerse de un pequeño negocio por el riesgo que este presenta, y no solo en cuanto a la inseguridad, sino a los trámites fiscales, préstamos, etc. Actualmente el narcotráfico cuenta con recursos ilimitados de dinero, avasallando claramente al estado, pero en este tiempo de guerra ese dinero se desvía al armamento y el reclutamiento de personal, ya no tanto para los bolsillos de los integrantes, cosa que los jóvenes (algunos) toman en cuenta. Entonces, sino es el narcotráfico por riesgoso, ni el arte por falta de cultura, ¿qué es lo que queda?

Para hablar del Marqués de Sade, es preciso no solo cuestionar al autor, sino a su contexto. La historia que en estos momentos está siendo escrita acerca de la situación que vive, ya no solo México, sino el mundo en general, es algo que en 200 años dará mucho de qué hablar. Más allá de los problemas económicos, políticos o sociales que nos envuelven, tenemos un serio problema de identificación con la naturaleza. Negar nuestra parte animal (vista como mala) es negar nuestra propia naturaleza humana. Para realmente leer al Marqués de Sade hay que estar en contacto con nosotros mismos, para que no falte imaginación ni entendimiento, y más que pornografía, leamos verdadera literatura.

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